Sí, los padres también forman parte del proceso, aunque el adolescente necesita su propio espacio. En Haztúa acompañamos a la familia para ayudarla a entender mejor lo que está pasando y ofrecer herramientas útiles para manejarlo en casa.

Al mismo tiempo, la terapia solo funciona si el adolescente puede sentirse seguro y en confianza. Por eso, especialmente a partir de los 16 años, la información que comparte en sesión se cuida con especial respeto y criterio profesional, teniendo en cuenta su intimidad y su bienestar. En España, desde esa edad, la ley reconoce con carácter general su capacidad para consentir por sí mismo en el ámbito sanitario.

Nuestro objetivo es cuidar ese equilibrio: que los padres puedan acompañar, sin que el adolescente pierda su espacio propio dentro de la terapia.