Terapia para Adultos
El Proceso de Terapia
Cuando se inicia el proceso de cambio con la orientación del profesional, la persona descubre que cuenta con muchas de las estrategias necesarias para la solución de sus problemas pero que no las ha estado utilizando. La Psicología Positiva se centra en las emociones positivas para ayudar a la persona a mejorar su bienestar emocional y su satisfacción general con sus circunstacias vitales.
Las personas acuden a consulta movidas por diferentes circunstancias. Entre otras:
Terapia que funciona
Muchas de las personas adultas que acuden a terapia, ya han puesto en práctica diferentes intentos de solucionar lo que perciben como sus problemas. La dificultad para encontrar por sí mismos las soluciones adecuadas suele ser una de las principales razones que les llevan a consultar con el psicólogo. Para estas personas lo más importante es mejorar su situación y suelen colaborar de buen grado en el proceso de cambio.
En otras ocasiones, nos encontramos con adultos que acuden a la consulta «empujados» por sus seres queridos, porque les ven incapaces de hacer frente a las situaciones por las que atraviesan. En estos casos puede resultar más complicado contar con la implicación de la persona para trabajar en su mejoría.
Para una mayor efectividad en el proceso de terapia es muy importante que la persona se sienta comprometida con la necesidad de cambiar.
FAQs Preguntas Frecuentes
Sí. La terapia es un espacio profesional, seguro y confidencial. Poder hablar con libertad de lo que te pasa es una parte importante del proceso terapéutico. Muchas personas no acuden antes precisamente por miedo, vergüenza o dudas, así que cuidar ese espacio de confianza es fundamental desde el primer momento.
En Haztúa trabajamos desde la base de la Psicología Cognitivo Conductual, complementando con la Psicología Positiva. Eso no significa que vayamos a obligarte a pensar en positivo ni a minimizar lo que te duele. Significa ayudarte a comprender tu malestar, afrontar lo que hoy te bloquea y recuperar recursos personales que quizá ahora sientes lejanos. La terapia busca aliviar el sufrimiento, pero también fortalecer aquello que te ayuda a vivir con más equilibrio y bienestar. Tratamos de ayudarte a que puedas vivir la mejor vida posible para ti.
No. Ir al psicólogo no significa estar “muy mal” ni ser una persona débil. A veces se acude porque hay un sufrimiento claro, y otras porque uno se da cuenta de que vive con demasiada exigencia, miedo, culpa, inseguridad o desconexión de sí mismo. La terapia también puede ayudarte a conocerte mejor, tomar decisiones, poner límites y relacionarte de una forma más sana contigo y con los demás.
La frecuencia se decide según cada caso. En muchos procesos, al principio conviene una mayor regularidad para entender bien lo que ocurre y empezar a trabajar con continuidad. Más adelante, cuando la persona va encontrándose mejor, las sesiones pueden espaciarse. La idea es adaptar el proceso a tus necesidades reales, no seguir un formato rígido.
No hay una duración exacta que sirva para todo el mundo. Depende del motivo de consulta, del tiempo que lleves con ese malestar, de tus objetivos y del grado de implicación en el proceso. Hay personas que necesitan trabajar una dificultad concreta en menos tiempo y otras que requieren un acompañamiento más profundo. Lo importante es que el proceso tenga sentido para ti y avance a tu ritmo.
La terapia puede ser muy útil cuando la persona se implica en el proceso y encuentra un espacio profesional en el que se siente comprendida y acompañada. No consiste en dar consejos rápidos ni soluciones mágicas. Es un trabajo conjunto para comprender lo que ocurre, cambiar patrones que hacen daño y desarrollar recursos más útiles para afrontar la vida de otra manera.
Es más habitual de lo que parece. Muchas personas llegan a consulta sabiendo que no están bien, pero sin encontrar las palabras exactas para explicarlo. No pasa nada. La terapia también sirve para poner nombre a lo que sientes, entender de dónde viene y empezar a darle sentido. No necesitas llegar con todo claro para poder empezar.
La primera sesión es un espacio para conocernos y entender qué te preocupa. Hablaremos de lo que te está pasando, desde cuándo, cómo te afecta y qué has intentado hasta ahora. No se trata de juzgarte ni de exigirte que cuentes todo de golpe. Lo importante es empezar a ordenar lo que estás viviendo y valorar contigo qué tipo de ayuda necesitas.
La terapia para adultos puede ayudarte a entender mejor lo que te está pasando y a encontrar una forma más sana de afrontarlo. Trabajamos problemas como ansiedad, estrés, preocupaciones excesivas, tristeza, baja autoestima, miedos, obsesiones, duelo, dificultades de pareja o familia, adicciones y problemas de adaptación laboral. El objetivo no es solo aliviar el malestar, sino ayudarte a recuperar equilibrio, claridad y bienestar.
No hace falta tocar fondo para pedir ayuda. A veces la señal es sentir ansiedad, tristeza, irritabilidad, bloqueo o cansancio emocional durante demasiado tiempo. Otras veces lo que pesa es no saber manejar una ruptura, un duelo, problemas de pareja, conflictos familiares, inseguridad o una sensación constante de estar desbordado. Si lo que te pasa está afectando a tu bienestar, tu descanso, tus relaciones o tu día a día, pedir ayuda puede ser un buen paso.
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