FOBIAS 2016-11-04T17:58:03+00:00

IMPORTANTE:

La información y consejos que vas a leer a continuación no sustituyen la consulta con un especialista.
Si los síntomas te están causando un malestar importante puedes consultarnos en Haztúa Psicología Positiva
Te atenderemos psicólogos profesionales que te ayudaremos a superar las fobias.

Ester del HierroPor Ester del Hierro 

Psicóloga en Haztúa Psicología Positiva. Experta en Mediación.

Fobia: más que un miedo adaptativo

Vivimos en un mundo competitivo que en muchas ocasiones genera miedo, inseguridad por no estar a la altura de los objetivos que nosotros mismos u otros nos hemos marcado. Pensar si tendremos trabajo, si podremos mantener a la familia, si seré capaz de exponer delante de todo el mundo cuando sea director, etcétera. Todas estas situaciones generan estrés, miedos que acompañados de una elevada ansiedad pueden desembocar en una fobia que nos impida realizar nuestra vida con total normalidad.

Actualmente, las fobias están presentes en un 15% de la población, lo que significa que una de cada siete sufrirá algún episodio en algún momento de su vida. En ocasiones parece evidente la causa de la fobia, sin embargo en otras nos sorprendemos al tener miedo a cosas de la vida cotidiana y que no van asociados a alguna situación traumática.

Hay personas que tienen miedo a la oscuridad y jamás han sufrido nada desagradable en un lugar oscuro, u otras que tienen miedo a las arañas sin que les haya ocurrido nada en particular.

Pero, ¿todo a lo que tenemos miedo tiene porqué ser una fobia? Definamos algunos conceptos para entenderlo mejor.

 ¿Cuál es la diferencia entre miedo y fobia?

El concepto de miedo se entiende como un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha ante un objeto o situaciones que suponen una amenaza para nosotros. La reacción de miedo es adaptativa, es decir, ha sido clave para la supervivencia de la especia a lo largo de la historia. Sentir miedo cuando vemos a un león hambriento acercándose a nosotros, es un miedo que puede catalogarse como normal. Esta sensación nos hace correr y tratar de ponernos a salvo. Pero el miedo solo existe dentro de la mente del individuo, es decir el miedo es el resultado de la ansiedad por lo que podría acontecer en el futuro.

La fobia, en cambio, es una forma especial de miedo. Es más intensa, produce mucha angustia y elige un objeto o situación concreta.

–        La reacción es desproporcionada, ya que no existe una amenaza real. Tener miedo a las avispas, por ejemplo, tiene poco sentido si nos paramos a pensar cuál es el daño real que puede hacernos ese inocente animal (que más bien tendría que ser él quien nos tendría que tener fobia a nosotros…)

–        Esta fuera de nuestro control voluntario, es decir, por mucho que intentemos razonarlo, en el momento que aparece el objeto temido sentimos una reacción de miedo que “no podemos controlar”.

–        Provoca que tratemos de evitar la situación o el objeto temido o lo soportemos con gran malestar. Seguramente una persona con fobia a las avispas no haría un picnic en medio del campo.

–        Es desadaptativo. El miedo fóbico lejos de protegernos de un peligro, no nos deja disfrutar, supone un obstáculo diario, coartándonos de nuestra vida en sociedad.

–        Persiste a lo largo del tiempo, es decir, no desaparece con el paso del tiempo, de hecho suele hacerse cada vez más potente si no se afronta.

Es decir una persona pasa de tener un miedo a una fobia cuando posee un miedo más intenso de lo normal, el cual le es imposible de controlar y coarta su vida en sociedad.

 Tipos de fobia

Existen varios tipos de miedos, pero todos ellos se pueden incluir en alguna de estas tres categorías:

  • Fobias específicas o simples: miedos intenso e irracional a cosas o situaciones muy concretas y que suponen una amenaza mínima o nula. Algunas de las fobias más comunes son a las alturas, miedo a las palomas, a los perros, a las jeringuillas, a volar en avión, etc.

Mucha gente no busca tratamiento para las fobias específicas y adaptan su vida a ellas porque piensan que durante el tratamiento pasarán mucha ansiedad. Sin embargo los tratamientos de hoy en día permiten superar las fobias en muy pocas sesiones y con unos niveles de ansiedad bajos.

  • Fobia Social: se caracteriza por la aparición intensa de ansiedad en situaciones sociales de la vida cotidiana. Las personas con fobia social tienen miedo intenso, persistente y crónico de ser observadas y juzgadas por los demás y de hacer cosas que puedan parecer ridículas. Se pueden sentir preocupadas durante días o semanas ante una situación que les produce temor; incómodas durante el encuentro y se preocupan durante muchas horas después de la situación acerca de cómo fueron juzgadas por los demás. La fobia social se puede limitar a una sola situación (tal como preguntar algo a la gente, comer o beber, o escribir en una pizarra en frente a los demás), o puede ser tan amplia (como en el caso de una fobia social generalizada) Los síntomas físicos que acompañan con frecuencia a la fobia social incluyen enrojecimiento, transpiración intensa, temblor, náuseas, y dificultad para hablar. Cuando estos síntomas ocurren, las personas con fobia social sienten que todas las personas los están mirando. Los pensamientos de las personas con fobia social cuando se encuentran con otras personas suelen ser: “No tengo nada interesante que decir”,”No les caeré bien. Pensarán que soy aburrido”, “Todo el mundo se da cuenta de lo nervioso que estoy. Estoy haciendo el ridículo”.

A pesar de que la fobia social en sus formas más graves puede llegar a ser altamente limitante, es un trastorno que puede ser tratado con éxito.

  • Agorafobia: se caracteriza a tener miedo a los espacios abiertos donde uno no puede o le será difícil recibir ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares.

Causas de las fobias

Una de las causas posibles por las que surge una fobia específica es que la persona haya tenido en su infancia una experiencia traumática, a la que después asocia el elemento que le causa el temor.

Aún resta saber si cualquier persona sometida a un determinado estímulo puede desarrollar una fobia, o si es necesaria cierta predisposición genética para desencadenarlas. Algunos científicos se preguntaron esto al ver que en muchos casos, los hijos repiten la fobia de los padres: por ejemplo, una madre con aracnofobia les transmite a sus hijos su propio miedo a las añaras. Sin embargo, no necesariamente se trata de una herencia genética, sino que simplemente se trata de un comportamiento aprendido.

En muchos casos, las personas no recuerdan las causas que los llevaros a desarrollar su fobia, especialmente cuando se trata de fobias específicas. Otras veces, en cambio, pueden recordar algún sucedo que los llevaros a ellas, sobre todo cuando hablamos de fobias sociales. Las causas de que una persona desarrolle, por ejemplo, glosofobia –miedo a hablar en público- pueden remitirse a situaciones en el pasado, que la persona haya experimentado como de humillación pública: burlas de sus compañeros, risas maliciosas, críticas, etc., y que en su momento hayan herido la autoestima del niño.

Por fortuna, en la actualidad existen varias maneras de tratar una fobia.

¿Cómo saber si padeces una fobia?

Para saber si padeces una fobia o se trata simplemente un miedo que resulta adaptativo, se deben cumplir una serie de requisitos esenciales.

Existencia de un miedo intenso y persistente a un objeto determinado, lo llamaremos objeto fóbico.

1)      Estar expuesto al objeto fóbico, o solo la idea de pensar en estarlo, produce de forma inmediata una respuesta de ansiedad.

2)      Debe tratarse de un miedo irracional y exagerado, mucho más fuerte que la amena real que objeto supone.

3)      Usted evitará situaciones en las que pueda tener contacto con el objeto o situación que causa el miedo, por ejemplo evitar pasar por una plaza con palomas si estas son el objeto de la fobia.

4)      Este tipo de reacción puede interferir en su vida cotidiana, tanto en el trabajo como en sus relaciones sociales y familiares.

Tratamiento

Debido a las consecuencias que acarrean las fobias en la vida de quien la padece, muchas personas realizan consultas sobre su tratamiento, bien para erradicarla o para aprender a vivir con ella. Es importante saber que las fobias no desaparecen por sí solas, por lo que es muy importante pedir ayuda a un profesional.

Para iniciar el tratamiento, lo primero que se debe tener es el diagnostico de un profesional. Se debe de tener la certeza de que hablamos de una fobia y no de un trastorno de ansiedad o algo circunstancial.

Las fobias específicas suelen tratarse mediante psicoterapia, enseñando al paciente técnicas para controlar la respiración u la tensión muscular cuando aparece la angustia.

Un tipo de tratamiento muy habitual para las fobias es la terapia de exposición. En ésta, poco a poco, el profesional confronta al paciente con la situación temida. Similar es el tratamiento conocido como desensibilización sistemática, en el cual en lugar de estímulos se recurre a la imaginación del paciente, que va proyectando en su mente al estímulo temido. En ambos ejemplos de tratamiento, la exposición o la imaginación del estímulo se detiene cuando el paciente no puede controlar su ansiedad, y se recomienza cuando se ha tranquilizado. De a poco, logra resistir períodos más largos y así se va perdiendo el miedo.

Existe otro tratamiento conocido como terapia cognitiva, en el cual se le da al paciente mucha información sobre aquella situación a la que teme, para que de esta manera vaya cobrando confianza.

Sin embargo, también algunas personas optan por métodos de choque, en donde se produce una exposición forzada al estímulo, hasta que el paciente controle su ansiedad.

Hay que tener en cuenta que una persona que padece una fobia no debe someterse a ningún tipo de tratamiento sin antes haberse puesto en manos de un profesional de la salud. Son ellos los indicados para estudiar el caso en profundidad y recomendarle la mejor manera de abordar el problema.

Lo fundamental a la hora de tratar una fobia es estar decidido a superarla, no desilusionarse si los resultados tardan en aparecer, ponerse metas claras y posibles, valorar todos y cada uno de los progresos, ya que por muy pequeños que puedan parecer a veces siempre suponen un gran paso.

IMPORTANTE: Estos consejos no sustituyen la consulta con un especialista si los síntomas están causando malestar importante en la persona. Puedes consultarnos en Haztúa Psicología Positiva.

Reserva tu cita ahora y vuelve a ser feliz

Uso de cookies

Utilizamos cookies para que tengas una mejor experiencia de usuario. Si sigues navegando entenderemos que nos das tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y de nuestra política de cookies, Pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Acerca de los certificados SSL