Por supuesto que no. La terapia no está para repartir culpas, sino para entender qué está ocurriendo entre vosotros y por qué os habéis quedado atrapados en esa forma de relacionaros. Cuando una pareja entra en la lógica de “quién tiene razón”, normalmente se aleja más de la solución. El trabajo terapéutico busca comprender, responsabilizar y cambiar, no señalar ni humillar.