No hay una duración exacta que sirva para todos los casos. Depende del tipo de problema, del tiempo que lleve instalado, de la implicación de las personas que participan y de los objetivos que se quieran trabajar. Hay procesos más breves y otros que necesitan más recorrido. Lo importante es que el proceso tenga sentido, marque una dirección clara y ayude a generar cambios reales, no solo alivio momentáneo.