No hay una duración exacta que sirva para todo el mundo. Depende del motivo de consulta, del tiempo que lleves con ese malestar, de tus objetivos y del grado de implicación en el proceso. Hay personas que necesitan trabajar una dificultad concreta en menos tiempo y otras que requieren un acompañamiento más profundo. Lo importante es que el proceso tenga sentido para ti y avance a tu ritmo.