Es una situación bastante frecuente. A veces una de las dos personas ve claro que algo no va bien y la otra no está preparada para dar ese paso. En esos casos, empezar un espacio individual también puede ayudar a ordenar lo que está pasando, entender mejor la dinámica de la relación y valorar cómo abordarlo. Lo ideal es poder trabajar juntos, pero que una persona pida ayuda ya es un paso muy importante para avanzar hacia la solución de los conflictos.