Sí, precisamente en esos casos suele ser muy necesaria. Muchas parejas no discuten por temas nuevos, sino por patrones que se repiten una y otra vez: la manera de hablarse, lo que cada uno interpreta, cómo se responde al malestar o cómo se evita. En terapia no solo se mira el tema de la discusión, sino la forma en la que la relación se ha ido organizando alrededor de ese conflicto. Cambiar ese patrón en la manera de comunicarse suele ser una de las partes clave del proceso.
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