Alejandro Vidal Santana
Alejandro Vidal SantanaPsicólogo

En este artículo Alex nos explica el por qué del miedo al psicólogo que existe en algunas personas y nos da algunas claves para superarlo.

“El éxito requiere de persistencia, la habilidad de no rendirse en la cara del fracaso. Creo que el estilo optimista es la llave a la persistencia”. -Martin Seligman.

Y tú, ¿quieres cambiar?

Por supuesto que sí, ¿verdad? Si la vida es continuo cambio, por qué no hemos de cambiar nosotros. Pero, ¿y si tu respuesta es no?

En este artículo vengo a hablar del miedo o vergüenza creado en nuestra sociedad a la hora de decidir acudir a un psicoterapeuta, probablemente debido al gran estigma social existente en relación a nuestra profesión.

Las habréis oído en muchas ocasiones: “Laura está yendo al psicólogo, está loca”, o “¿eres un loquero?” o mi preferida “vete al psicólogo para que te lave el cerebro”.

He de decir que nunca he visto en ninguna consulta una maquina lavadora de cerebros que corte en dos la amígdala e inserte un chip entre medias. Tampoco he observado cómo monstruitos diminutos parasitan el cuerpo de nuestros profesionales para así dominar el mundo. No, siento defraudar a las personas con esperanzas de que esto fuera cierto, pero no, no somos monstruos, ni pretendemos lavar el cerebro a nadie. Pero, ¿por qué aún existe esa visión negativa en la sociedad sobre los psicólogos?

El concepto de nuestra profesión es muy sencillo, pero no tanto el desempeño de la misma. Queremos ser un bien para la sociedad, mantenerla sana e intentar resolver los problemas que puedan surgir en la vida de una persona, siempre sin entrar en juicios.

¿De dónde proceden estos problemas? A veces olvidamos que nuestro bien más preciado es la mente, pero que en ocasiones se avería, cambia de perspectiva, falla, y no hay mayor peligro que tener un conflicto en nuestra función más poderosa, dominante, inteligente, racional, pero no infalible.

¿Cuál es nuestra tarea?

Intentar hacer ver a la persona con tal conflicto que la base del cambio es uno mismo. Apoyamos, damos habilidades para llevar a cabo ese cambio, ya que en la mayoría de ocasiones los problemas vienen cuando no tenemos en nuestro repertorio las habilidades adecuadas. Únicamente queda aprender estos mecanismos y llevarlos a cabo. Parece fácil, ¿verdad?

Si, lo parece, pero no cantemos victoria aún. Muchas veces la mente, en su afán por llevar la contraria (porque como ya he comentado es poderosa y racional, pero también falible) incide en nuestros comportamientos, empeorando aún más la situación, ampliando su interferencia desde el campo cognitivo hasta el conductual, haciéndonos cambiar en nuestra relación con el mundo social. Derivando así en cambios emocionales por si fuera poco.

miedo al psicólogo

Estaréis pensando que la cosa empeora un poco. Debemos admitir esta situación, porque ese es el principio del cambio. De nada vale evitar, huir, taparnos los ojos para convertirnos en tuertos mentales. Y ahí aparecemos nosotros, los psicólogos. Ayudamos para también ser parte del cambio. No tenemos la pastilla mágica liberadora de problemas, es cierto, pero tenemos métodos más duraderos y que provocan mayores beneficios. No somos magos del escapismo de problemas, ni siquiera hipnotizadores victoriosos. Ayudamos a las personas a afrontar sus problemas, a que estos se solucionen, ya que también necesitamos de la implicación de la propia persona.

Quizá el ideal de la sociedad en cuanto a los psicólogos sea el de idiotizadores que únicamente buscan controlar y manejar a las personas con problemas, metiéndonos en sus cabezas y prometiendo promesas que promueven productos perfectos.

Creo que se tiene por psicólogo a aquella persona que únicamente ayuda a gente con trastornos severos, pero, ¿qué es severo? Creo que esa pregunta se la deberíamos realizar a todas las personas de este mundo con sus correspondientes puntos de vista y conflictos. No tiene por qué existir una alteración grave para acudir a un psicólogo. Quizá para la propia persona si sea grave aunque no exista un deterioro. Intentamos mejorar la calidad de vida de las personas, sea cual sea el problema, intentando reducir la influencia de éste en la vida diaria.

Y en mi opinión ahí está el punto clave de este estigma social, el de pensar que únicamente las personas con alteraciones mentales graves acuden al psicólogo. Esto deriva en que, si decidimos acudir, somos nosotros quienes nos convertimos en “locos”. Esto provoca miedo, no queremos ser categorizados de esa forma. Evidentemente creo que esta afirmación está muy alejada de la realidad, ya que cada persona interpreta un problema concreto de una forma u otra, de manera más grave o más leve, por lo que es la propia persona la que debe decidir si ese problema interfiere en su vida hasta el punto de complicar ciertos aspectos, y ahí, en ese momento, es donde debe decidir si acudir a un psicólogo para intentar paliarlo.

Libérate de ese miedo.

  • “La psicología, a diferencia de la química, algebra o literatura, es un manual para tu propia mente. Es una guía para la vida.” -Daniel Goldstein
  • “La Psicología no puede decir a la gente como deberían vivir sus vidas. Sin embargo, puede proporcionarles significado para un cambio personal y social efectivo”. -Albert Bandura.
  • “Los mejores años de tu vida ocurren cuando decides tener responsabilidad sobre tus problemas. No culpas por ellos a tu madre, la ecología o el presidente. Te das cuenta de que controlas tu propio destino”. -Albert Ellis.

No te quedes con las ganas, cuéntanos tú qué opinas.