¿El mejor psicólogo?… ¿Eso es que hay malos psicólogos?

Creo que lo más urgente (y por ahí voy a empezar) es que sepas que “El mejor psicólogo es aquél que es bueno para ti“.  Como en cualquier área laboral, hay personas de todo tipo. Pero no quiero empezar tirando dardos contra una profesión en la que hay magníficos profesionales.

Puede parecer una perogrullada, pero la realidad es que no hay un “mejor psicólogo” que lo sea para todo el mundo y que resuelva a la perfección todas las dificultades que se le presentan en la práctica diaria. Antes que psicólogos somos seres humanos. Y tenemos limitaciones. Muchas de ellas se pueden corregir con estudio y formación. Otras, sencillamente, forman parte de nosotros. Están ahí y marcan la diferencia de nuestra capacidad de ayudar a las personas a superar las dificultades por las que nos consultan.

Dejando esta parte clara, sí que es posible identificar algunos indicadores “externos” a la profesión que pueden darte una idea de si un determinado profesional es adecuado o no para ti. No voy a contarte verdades irrefutables. Sin duda, también soy falible. Pero creo que los puntos que voy a comentar a continuación pueden orientarte si te encuentras en la situación de necesitar un psicólogo y no sabes a quien acudir.

1. Consulta con tu entorno cercano

Es verdad que para muchas personas necesitar ayuda profesional sigue siendo un tabú y prefieren no contarlo. Pero se trata de un temor cada vez más superado, sobre todo por quienes ya han recibido ayuda psicológica. Destierra (si aún la tienes) la idea de que al psicólogo sólo van los locos. Pregunta a tu gente cercana si conocen a alguien que haya hecho psicoterapia y qué tal le fue. La mayor parte de los clientes nuevos llegan a las consultas a través de un conocido que le habla de lo bien que le fue a él. Si cuando tienes un dolor físico acudes al médico que corresponda, ¿qué te impide acudir a un profesional de la psicología cuando tu dolor es emocional? Si la experiencia ha sido satisfactoria para alguien en quien confías, existen muchas probabilidades de que también lo sea para ti.

2. Busca por internet

Los psicólogos no podemos vivir al margen de los avances de la sociedad. Ya no tiene sentido que un profesional no tenga una página web en la que cuente quién es y qué hace, cuál es su especialidad… ¿Qué información puedes obtener de la página web para tratar de encontrar al mejor psicólogo para ti?

Lo importante es que prestes atención a qué sensaciones te llegan al abrirse la página: disposición del contenido, colores, tipo de letra, espacios, imágenes… El lenguaje que se utiliza en la página también te puede dar información acerca de si es lo que necesitas para ti. Busca fotos y cualquier otro contenido que te indique que es contenido creado por personas “reales” y que ese contenido resuena en ti como algo que te atrae. Y, por descontado, comprueba que se trata de profesionales titulados. Es fácil dejarse seducir por cantos de sirena en los que nos prometen cambios milagrosos. “La psicología es una ciencia. No somos curanderos, adivinos ni magos” Que no te engañen.

3. Llama por teléfono para pedir información

Cuando te planteas contratar un servicio de psicología, no puedes saber de antemano si lo que vas a recibir se ajusta a lo que necesitas. La atención que te prestan al teléfono cuando llamas te aporta una importante información: son amables, cercanos, responden tus dudas, te vuelven a llamar si hay algo que no pueden responderte en el momento… en definitiva, se trata de descubrir si sientes que están deseosos de ayudarte.

4. El lugar en el que se realiza la terapia

Te va a decir mucho de cómo son las personas que trabajan en él. Ya sea una consulta de un solo despacho, o un centro con varias salas, hay mucho que analizar. Desde el modo en que te reciben cuando entras, hasta cómo se despiden de ti cuando te vas. Es importane que sientas que te acogen cordialmente y te tratan como alguien especial. Si el sitio es acogedor, es muy posible que los profesionales que atienden en él también lo sean.

5. El encuentro con el/la profesional

La primera pregunta a la que tienes que dar respuesta es si te hace sentir a gusto. Visto desde fuera, acudir al psicólogo es abrir tu corazón y tu mente a una persona completamente extraña para ti. A unos puede resultarle más fácil que a otros. Si no logras conectar, no fuerces la situación. Puedes hablarlo con sinceridad. Si no comprendes las palabras o expresiones, puedes decirlo sin sentirte mal por ello. Un buen profesional te agradecerá la sinceridad y tratará de derivarte con alguien que se pueda ajustar mejor a tus necesidades.

Pero cuidado, encontrarte a gusto con el profesional no significa esperar que te de la razón en todo. El psicólogo no está para juzgarte, sino para ayudarte a encontrar el camino hacia tu mejoría. Lo que sí debes es sentir que te acoge y te trata con el más absoluto de los respetos.

6. Fíate de tu intuición

Si sólo pudiera darte una idea para ayudarte en la elección del mejor psicólogo para ti, sin dudarlo, te diría: déjarte aconsejar por tu intuición, fíate de tu instinto. Las personas somos capaces de analizar, de anticipar reacciones de los demás, de hacer suposiciones que muchas veces, y aún sin tener claro por qué, son correctas. Utiliza tu intuición, sumada al resto de señales, y confía en que la decisión que tomes será la correcta.

Seguro que me he dejado en el tintero otras claves que se te acaban de ocurrir a ti mientras leías el artículo. No te las guardes. Te invito a que las compartas con nosotros aquí o en las redes. Nos gusta que te sientas parte de la familia Haztúa.