Uso de nuevas tecnologías en la infancia ¿beneficia o perjudica su desarrollo?

El uso de las nuevas tecnologías ha llegado para quedarse

Es evidente que el uso de las nuevas tecnologías ha llegado para dominar nuestras vidas, para cambiar el mundo. Este dominio no se extiende únicamente al mundo laboral, al mundo adulto o a la simple comunicación. Resulta que este mundo digital se ha convertido en “El Comodín” de nuestro juego de cartas. Con esto quiero decir que, supuestamente, parece no existir absolutamente nada que no pueda ser sustituido por la digitalización.

Sin duda, esta llegada ha supuesto avances inimaginables. Pero cuidado, ¿son todo avances?

Nueva forma de entretenimiento infantil

Esta entrada pone el foco en el “NUEVO MUNDO DIGITAL INFANTIL”. Las nuevas tecnologías han revolucionado la idea de la “diversión” en los llamados “nativos digitales”. Los niños manejan, desde bien temprano, las nuevas tecnologías y, además, con una sorprendente naturalidad. En parte, esta capacidad de manipulación viene dada por el fácil acceso a éstas desde sus primeros años.

Las ventajas que las nuevas tecnologías ofrecen vienen condicionadas por un modo de empleo correcto. Frecuentemente ocurre que este modo de uso es descuidado. Entonces, los beneficios pasan a transformarse en inconvenientes.

Los padres y demás adultos debemos atender y esforzarnos con la educación del cerebro de los más pequeños. Las nuevas tecnologías son una estrategia con un gran potencial para motivar el aprendizaje y el conocimiento. Suponen una mayor diversión, que, por tanto, implican un menor esfuerzo. La era digital condiciona nuevas maneras de relaciones y educación.

Este nuevo modo de educar resultará mucho más provechoso al complementar el modo tradicional de enseñanza con estas nuevas estrategias tecnológicas.

No obstante, las nuevas tecnologías no se limitan al marco académico, sino que son, podemos decir, uno de los principales modos de entretenimiento y diversión. Es decir, un estilo de juego.

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Los riesgos de un uso inadecuado de las nuevas tecnologías en la infancia

La mayoría de los pequeños pasan largos periodos de tiempo frente a pantallas, jugando a videojuegos, navegando por Internet, viendo videos… Los riesgos de este comportamiento, cada vez más extendido y peligrosamente aceptado, para el desarrollo del cerebro de los niños son numerosos:

1. Capacidad de autocontrol

En primer lugar, señalaría la capacidad de autocontrol. En este caso, son las nuevas tecnologías las que marcan el control, reduciendo las ocasiones y oportunidades para fomentar la puesta en marcha de este autocontrol.

2. Estimulación e inmediatez

Por otra parte, cabe nombrar, igualmente, el alto grado de estimulación y la inmediatez que ofrecen estas nuevas formas de diversión. Sin duda, se trata de estímulos intensos y rápidos, a los que resulta fácil, incluso agradable, acostumbrarse. Esta acomodación se convierte fácilmente en un obstáculo para el desarrollo de otras actividades más “naturales” e imprescindibles en el progreso y crecimiento del pequeño.

Actividades como leer un libro, atender en clase o jugar son acciones más lentas que ahora pasan a ser vistas como aburridas y, sencillamente, se desatienden. La concentración cada vez es una tarea más pesada y compleja.

3. Imaginación

Por último, las nuevas tecnologías son el enemigo de la imaginación en los niños. El juego libre y abierto impulsa la imaginación. El aburrimiento es la madre de la creatividad. Es necesario dejar espacio a este aburrimiento para que los niños creen e imaginen cosas por sí mismos.

Actualmente no dejamos a los niños aburrirse. Parece que mantenerlos entretenidos constantemente se ha convertido en una obligación. Esto implica que muchos de ellos no son capaces de soportar y gestionar la sensación de aburrimiento, una sensación ciertamente desagradable. Esta problemática, de cara al futuro, puede desembocar en conductas más complicadas y difíciles de controlar.

Poner límites al uso temprano de las nuevas tecnologías

El autocontrol, la tolerancia a la frustración, la imaginación, la concentración…, todas ellas necesitan ser enseñadas y aprendidas. Para ello, se requieren de una serie de pasos, que deben ser respetados en el ritmo del desarrollo. Ir más deprisa no significa aprender mejor, ni si quiera aprender más.

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, propone una comparación: las nuevas tecnologías, para los niños, son como la Coca-cola; “si se la das a un niño de tres años te pedirá al día siguiente, y al otro, porque le encanta; pero que le encante no quiere decir que se la tengamos que dar todos los días porque es muy perjudicial para él”.

Limitar y controlar los tiempos que los pequeños pasan frente a las pantallas es posible y sobretodo, fundamental. Los adultos debemos tener la capacidad de marcar esos tiempos y que se respeten. No son castigos, no son reglas “anticuadas”. Limitar el empleo de las nuevas tecnologías y favorecer otras actividades más tradicionales, como puede ser pintar, o cualquiera que ponga en marcha la imaginación, será, evidentemente, fuente de un desarrollo saludable.

Ahora es tu momento. Cuéntanos qué opinas del uso de las nuevas tecnologías, si para tu familia es un problema o si has encontrado la forma de “racionar” el tiempo de uso. Esperamos tus comentarios 😉

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Myriam González
Myriam GonzálezPsicóloga