TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO: CUANDO TÚ NO ERES TÚ SOLO

¿Qué es el Trastorno de Identidad Disociativo?

A lo largo de los años hemos visto cómo se proyectaban en el cine películas como Las dos caras de la verdad, Múltiple, Sybil o El Club de la Lucha, así como obras como El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, y quizás sea por ello por lo que el título de este artículo te ha llamado la atención y estás leyendo esto ahora.

El interés por el trastorno de identidad disociativo (TID) se ha visto incrementado con el paso de los años, y es lógico viendo lo curioso del mismo, pero lo cierto es que no se tiene mucha información ya que hasta hace poco se confundía con otros trastornos como la esquizofrenia, el trastorno por déficit de atención y el trastorno bipolar.

El trastorno de identidad disociativo afecta actualmente a alrededor del 1% de la población (del cual la mayoría son mujeres) y se define como un desorden de la propia identidad debido al cual la persona no es capaz de controlar sus diferentes estados de personalidad. Esto quiere decir que una persona con TID alberga en su interior al menos dos identidades o estados de personalidad distintos. Cada una de estas identidades son independientes y controlan a la persona y su comportamiento, generando la imposibilidad de recordar gran parte de la información importante sobre sí misma.

¿Qué es una disociación?

Una disociación se define como un mecanismo que activa nuestro cerebro en el momento en el que éste cree que no tenemos escapatoria debido a una situación muy extrema que sobrepasa nuestros recursos, generando así una “desconexión” con la realidad. Esta desconexión genera en la persona amnesia, y una pérdida de información o control de nuestros propios procesos mentales

¿Por qué aparece este trastorno?

El TID suele tener su origen en los traumas infantiles. El 90% de los casos que presentan este trastorno se trata de personas que en su infancia sufrieron abandono, trauma, tensión emocional muy intensa, maltratos graves o que estuvieron en entornos aterradores o impredecibles (como guerras o catástrofes naturales). Estas situaciones tan graves provocan que su cerebro se “divida” y sea así otra identidad dentro de ellos mismos la que le ayude a cargar con el peso de recordar o aceptar el trauma.

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Aunque los traumas son de vital importancia a la hora de desarrollar un TID, las figuras de apego también juegan un papel muy importante. El apego se define como la relación social especial que establecen un niño y su cuidador, y que los proporciona una unión afectiva que se basa en la protección y regulación del malestar. El niño tendría en su figura de apego un referente y un espejo donde mirarse.

Se diferencian cuatro diferentes tipos de apego: seguro, ansioso-evitativo, ansioso-resistente y desorganizado. Aquellos niños que presentan un apego seguro tendrían un menor riesgo de padecer TID pese a haber sufrido una situación traumática, pero aquellos que presentasen uno desorganizado tendrían más posibilidades, ya que este tipo de apego se caracteriza por conductas de acercamiento-evitación, lo que resulta muy confuso para los niños al no recibir el apoyo y seguridad suficiente por parte de su figura de apego y sería un agravante del trauma.

¿Qué es un alter ego?

El alter ego es el nombre con el que definimos a cada una de las identidades dentro de la propia persona en el TID. Los alter tienen su origen en el momento en el que la persona procesa o trata de procesar toda esa información traumática previamente mencionada. Al no poder asumirla, se crean así una nueva o nuevas personalidades que ayudan a afrontar esa situación.

Dicho esto, es importante recalcar que la principal identidad es la que se encuentra en la persona desde siempre, y esta no es definida como alter, sino como anfitrión. Los alter tienen como única función ayudar al anfitrión a hacer frente a esos acontecimientos vitales complicados que por sí solo no sería capaz de afrontar.

El anfitrión es dependiente de su o sus alter, ya que estos pueden “coger el mando” en cualquier momento. En el momento en el que un alter está al mando, el anfitrión se “desconecta” y permanece “en trance” hasta que dicho alter vuelve a ocultarse, dando paso de nuevo al anfitrión, el cual no sabe nada de lo realizado por su alter. Para el anfitrión, el hecho de ser controlado por un alter supone un cansancio muy importante.

A continuación, se muestran algunos casos de personas diagnosticadas con TID y que reflejan lo que puede llegar a producirse al padecer este trastorno:

Caso de Kim Noble

Podríamos pensar que una persona con TID no tiene mas de 4 o 5 alter, pero estaríamos muy equivocados. Pese a que lo común es eso, puede haber muchos más.

Un ejemplo de esto es el caso de Kim Noble. Esta artista convive con cerca de 100 personalidades distintas a la vez. Es un caso muy llamativo, ya que 13 de estas personalidades se expresan en varios de sus cuadros, por lo que nos podemos encontrar desde un paisaje tranquilo hasta un retrato o lugar aterrador en función de quién de sus alter la haya pintado, ya sea Patricia, Bonny, Ria Pratt o Dawn, entre otros.

No se conoce exactamente el motivo por el que Kim padece este trastorno, pero en su biografía se puede entender que en su infancia sufrió abusos sexuales, humillaciones y agresiones.

El principal alter de Kim se llama Patricia, y en alguna entrevista realizada a Kim, la preguntan “Hola, Kim. ¿Cómo estás?”, a lo que ella responde: “No soy Kim, soy Patricia”, y afirma que Kim ya no existe, ya que su mente se rompió en muchos fragmentos hace mucho tiempo.

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Caso de Chris Costner Sizemore

El origen del TID en el caso de Chris está en el momento en que, cuando era una niña, observó como sacaban a un hombre de una zanja. Cuando era ya más mayor comenzaron a aparecer más personalidades, llegando a tener hasta 22.

Cuando tuvo una hija, sufrió un episodio de disociación en el que uno de sus alter, Eve Black, intentó asesinar a la niña, pero otro de ellos, Eve White, consiguió detenerlo.

Caso de Billy Milligan

Este caso se trata del más perturbador de todos. Billy albergaba 24 personalidades distintas, y tres de ellas secuestraron, robaron y violaron a tres mujeres.

Cada una de estas mujeres tenía un testimonio diferente sobre cómo les había tratado su secuestrador, sobre su personalidad. Pero a la hora de describirle físicamente, las tres víctimas coincidían en la misma persona. Tras varias pruebas psicológicas, le diagnosticaron TID y declararon como “no culpable” de estos actos debido al trastorno que padecía, pero le ingresaron en un centro psiquiátrico.

Tratamiento del TID

La intervención para este trastorno se centra fundamentalmente en la terapia psicológica combinada con algún fármaco, aunque es cierto que no hay ninguno específico para el TID, pero ayudan a aliviar la ansiedad, los síntomas de depresión y el dolor que pueda causar este trastorno.

El objetivo que se persigue en la terapia psicológica es el de conocer el origen del problema y posteriormente integrar todas las identidades en una sola de nuevo. Si esto no fuese posible se trataría de que todas las identidades pudiesen coexistir sin generar un malestar. Para conseguir esto hay algunos modelos útiles como son:

  • Tratamiento integrador de Batres.
  • Tratamiento lineal de la International Society for the Study of Trauma and Dissociattion.

Si quieres saber más

Durán Martínez, I. (2019). Comprensión psicoanalítica del trastorno de identidad disociativo.

Abad Vila, M. (2017). Múltiple (2017) de M. Night Shyamalan. Trastorno de identidad disociativo: otra vuelta de tuerca.

Vizcaíno, E. V., & Aragón, M. M. (2018). «Yo soy tres». A propósito de un caso de trastorno de identidad disociativo. Psiquiatría Biológica25(1), 36-39.

Spiegel, D. (2019). Trastorno disociativo de la identidad. Recuperado 7 de septiembre de 2021, de https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-disociativos/trastorno-disociativo-de-la-identidad

Fotografía utilizada: Carátula de la película «Irene yo y mi otro yo«, protagonizada por Jim Carrey

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Luna Fernández Ortega
Luna Fernández OrtegaPsicólogo en prácticas