¿Alguna vez te has preguntado a ti mismo: “quién soy yo”?.

Suelo entregar esta pregunta por escrito en la consulta cuando necesito que una persona se enfrente al hecho de que es mucho más que un cuerpo “sufriente”. Y con mucha frecuencia la primera respuesta que obtengo cuando la lee es una exclamación de impotencia; como si le hubiera colocado frente a una gran montaña y le hubiera dicho: Adelante, tienes que llegar arriba, ¡ahora!

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