¿Por qué lo llaman AMOR cuando quieren decir DEPENDER?

¿Por qué lo llaman AMOR cuando quieren decir DEPENDER-

Artículo escrito por:

Susana Herranz Tejera
Susana Herranz TejeraPsicóloga
Psicóloga Educativa y Sanitaria. Miembro del grupo Menores Victimas de Género del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Terapia Positiva.
“La felicidad no consiste en no tener problemas, sino en la capacidad de lidiar con ellos”

Hace poco llegó a mis manos el libro Amar o Depender de Walter Riso y enseguida vinieron a mi mente un par de parejas cuya relación califico de dependencia, no de amor.

Y ¿qué es depender en una relación? pues es parecido a cuando se depende de una sustancia como el alcohol, las drogas, las máquinas tragaperras, las compras…vamos que se es “adicto” a una persona. Y ¿por qué hago esta comparación? porque así resulta más fácil de entender para los que ven, como una persona querida, está inmersa en una relación dependiente, ya que los de fuera: amigos y familiares, quieren entender y no lo consiguen – espero que con este artículo aclaren algunas de esas ideas.

La dependencia en una relación afecta a hombres y mujeres, y también sucede a personas con formaciones superiores y sin ellas; no existe un perfil concreto en cuanto a estudios ni género para ser un dependiente.

¿Qué hace que una persona dependa de aquella “de la que se ha enamorado”?:

  • Al principio el otro/a es todo ternura y está pendiente de nuestras necesidades y deseos.
  • Con el tiempo, cuando ya se está perdidamente “enamorado” el otro/a comienza sutilmente a pensar en sus propias necesidades y deseos y tiene tal habilidad para ello que el dependiente se siente culpable. Llega incluso a amenazar con dejar la relación porque no le demuestras amor y, claro, eso genera tal nivel de ansiedad que el dependiente accede a lo que se le pide aun sabiendo en su interior que no es lo que él/ella desea.

El dependiente basa su toda su felicidad en la presencia de la otra persona, cree que sin él/ella su vida carece de sentido “es lo que he estado buscando toda la vida” – “jamás había sentido nada parecido por otra persona”…; le defiende contra viento y marea; deja las propias aficiones de lado o antepone los intereses del otro por encima de los suyos; en muchas ocasiones hasta se aleja de sus amigos o familiares y cuando no lo hace puede suceder que acuda a los eventos solo o ni acuda inventando excusas.

Son personas sumisas, que tienen idealizado a la otra persona, con un terrible miedo a la soledad y al abandono o rechazo; y una autoestima inexistente.

Cuando hablas con personas que han estado en relaciones de este tipo, un clásico es que digan que casi desde el principio de la relación sentían que algo no marchaba bien, pero que se mantuvieron en ella porque pensaban que el otro/a cambiaría cuando se diera cuenta de todo lo que era capaz de hacer por amor y que el tiempo empezó a pasar y eso no sucedía, sin embargo, ellos ya no eran capaces de romper esa relación tan destructiva.

Y ¿cómo se puede salir de una relación tan dañina? Pues primeramente reconocer que hay un problema, que esa relación no es equitativa. Las relaciones se basan en DAR y RECIBIR y en este tipo, uno es que el da y el otro el que recibe.

Hay que hacer balance de cómo es la relación: ¿Qué aficiones he dejado de hacer por estar con el amado/la amada? ¿Y él/ella cómo me ha correspondido? ¿Se interesa por mis hobbies, y mi bienestar? Con las familias y los amigos, ¿Cómo se comporta y yo con la suyos? ¿He hecho cosas que no quería o no me gustaban sólo por no perderle? ¿Siento que me he “arrastrado” por mantenerle a mi lado?…

Y después, para subir esa autoestima tan perjudicada, es conveniente acudir a un profesional que nos ayude a mejorarla y a fortalecernos como emocionalmente para poder seguir adelante sin esa persona.

SILUETASLa clave está en reconocerse a uno mismo el malestar que esa relación en términos generales te provoca, no digo que no haya habido momentos de felicidad, digo que haciendo balance, ha habido más sufrimiento que alegría.

Es importante recuperar amistades y normalizar el contacto con la familia, ocupar el tiempo que antes se dedicaba a la otra persona en los hobbies abandonados o incluso en probar otros nuevos, quién sabe, quizá te gustan.

Con esfuerzo se consigue terminar con este tipo de relaciones, ten presente esta frase de Walter Riso dijo: Si tienes que anularte o destruirte para que tu pareja sea feliz, estás con la persona equivocada.

Si has estado en una relación así o conoces a alguien que esté o haya estado y quiere compartir su experiencia actual y de cómo lo superó…te invito a que lo hagas. Puedes ayudar a dar el paso a otra persona que esté dudando.

2016-10-16T13:25:24+00:00 Abril 25th, 2016|

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