Los funcionarios de la cárcel de Teixeiro encontraron a Rosario Porto tumbada en la cama sujetando una foto de su hija Asunta, a la que presuntamente asesinó hace ahora dos años. Al parecer Rosario tomó mayor cantidad de relajantes musculares de lo que le habían recetado los médicos. Para evitar que pueda repetir en el futuro otra conducta similar le han designado una compañera de celda para controlarla.

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