¿Cómo afectan a nuestra salud emocional las noticias sobre desastres?

¿Cómo afectan a nuestra salud emocional las noticias sobre desastres?

 

incendios en Galicia

Un aserradero del concello pontevedrés de As Neves ha quedado totalmente calcinado tras el paso del fuego. EFE/Cabalar (Cabalar / EFE)

Cómo afectan a nuestra salud emocional las noticias sobre desastres es algo que se preguntan muchas personas. Las noticias sobre desatres, actos terroristas o violencia influyen en nuestro estado emocional. No hay duda de ello. Lo que ocurre es que no nos afectan a todos por igual. Y tampoco nos afectan por igual los diferentes hechos que provocan esas noticias.

Los proverbios son parte de la sabiduría popular. Y aquello de que “las desgracias nunca vienen solas” parece cumplirse últimamente al pie de la letra. Asistir cada día a una ración de malas noticias, cada vez mayores, tiene sus consecuencias emocionales. Consecuencias emocionales que, como decía, no nos afectan a todos por igual.

Las posibles reacciones van desde una afectación emocional muy intensa a ninguna afectación. Empezaré por esta última posibilidad.

La habituación a las malas noticias

Permanecer frecuentemente expuestos a malas noticas puede provocar en nosotros una respuesta de habituación. Es decir, nos acostumbramos a contemplar el dolor ajeno y cada vez necesitamos “dosis” de dolor más elevadas para que se remueva nuestra conciencia. No es maldad. No somos insensibles. Es un proceso de supervivencia que nuestro organismo, comandado por el cerebro, pone en funcionamiento para poder seguir viviendo. No es soportable una vida en la que cada vez el sufrimiento es mayor, porque se acumula. De ahí que la respuesta cada vez sea menos intensa ante hechos que ya no son nuevos. Para volver a reaccionar intensamente ante una mala noticia necesitamos que se intensifique también la cantidad de “daño” que contiene.

El no mostrar emociones desagradables no significa que todo vaya bien. Todas las emociones tienen su función. Y lo que no se expresa de manera adecuada puede acabar apareciendo descontroladamente cuando menos lo esperamos.

Las reacciones más frecuentes cuando nos habituamos por exceso de exposición a malas noticias son:

  • Indiferencia
  • Apatía
  • Hastío…

La sensibilización a las malas noticias

En el otro extremo del continuo se encuentra la respuesta de sensibilización. En este caso, una mínima parte de la noticia puede provocar una reacción emocional muy intensa. Se añade al dolor provocado por las noticias anteriores y se van acumulando y sumando en nuestra memoria emocional.

Es otra reacción normal de defensa y supervivencia. Nuestro cerebro nos intenta proteger del dolor sufrido previamente y se activa con el menor indicio de que algo similar se va a producir. Es, sin duda, una reacción nada recomendable en los tiempos que corren. El acceso continuo e inmediato a la información hace que cualquier persona se pueda encontrar, sin esperarlo, con noticias que le activan dolor, miedos, angustia… Casi sin darse cuenta de cómo ha ocurrido, puede estar reaccionando de manera “excesiva” ante las malas noticias que le llegan.

Puede ser normal que aparezcan sentimientos como:

  • Falta de control
  • Terror
  • Ideas catastrofistas
  • Sensación de inseguridad y miedo
  • Pesimismo
  • Problemas físicos (mareos, naúseas, dolor de cabeza…)
  • Miedo a salir de casa…

Puedes estar pensando que esto es justo lo que te pasa a ti, o alguien que conoces. ¿Qué hacer? No lo dudes. Si has intentado gestionarlo por tu cuenta y no puedes con ello. Si cada vez que ves o escuchas un informativo vives las noticias con angustia, si nada de lo que has intentado baja tu nivel de respuesta… Pide ayuda. Acudir a un profesional de la psicología que te ayude a gestionar esas emociones desbordantes puede marcar una gran diferencia en tu vida. Podemos ayudarte a desarrollar tu inteligencia emocional: reconocer tus emociones, qué las provoca, cómo te afectan a ti y a los demás y cómo gestionarlas. La mejora en calidad de vida emocional, en bienestar y en felicidad hacen que merezca la pena intentarlo.

Entonces, ¿hay una reacción normal ante las malas noticias?

Es difícil definir en este caso qué es lo normal. Sobre todo porque, como te decía al principio, cada persona reaccionamos de diferente manera y hay unas situaciones que nos afectan más que otras.

No es lo mismo que la noticia nos ataña, aunque sea de manera indirecta, a que no nos afecte en absoluto. O si nos sentimos identificados con las posibles víctimas. Ni que se trate de un hecho inevitable provocado por el efecto de la naturaleza. O que sea obra de la maldad humana. Tampoco lo vivimos igual si hubiera sido evitable (o, al menos, nosotros pensamos que lo hubiera sido)… Cada interpretación que hacemos del fondo de la noticia nos alivia o nos adentra en el sentimiento de malestar.

Hay reacciones que podríamos decir que son esperables y adaptativas a las malas noticias:

  • Tristeza
  • Impotencia
  • Enfado
  • Sentimientos de injusticia…

Son reacciones “normales” cuando se ajustan a los hechos sucedidos y al tiempo en que se producen. Si el malestar se extiende en tiempo o se dispara en intensidad, hay que pararse a escuchar qué es lo que nos estamos diciendo de manera automática. Los pensamientos automáticos que se repiten sin control en nuestra cabeza pueden ser el inicio de un proceso emocional complicado.

En general, es normal:

  • La tristeza que nos encoge el corazón ante situaciones que interpretamos como una pérdida.
  • La rabia que nos invade ante situaciones que interpretamos como injustas.
  • Sentir miedo ante situaciones que interpretamos como una amenaza.

Pero si cualquiera de estas emociones se extienden a otras áreas de tu vida, si te impiden realizar las tareas normales diarias, no esperes a que vaya a más. Pide ayuda. Porque podemos ayudarte y queremos ayudarte. Deja atrás la creencia absurda (aunque muy extendendida aún, por desgracia) de que “al psicólogo van los locos y yo no estoy loco“.

2017-10-17T13:56:46+00:00 octubre 17th, 2017|

2 Comments

  1. Gonzalo Juliani 17 octubre, 2017 at 20:43 - Reply

    Hola! Me ha encantado el artículo. Es curioso cuando vivimos muchas desgracias seguidas, el sentimiento erróneo de injusticia. Como si el universo llevase una lista con nuestro balance de desgracias y las repartiese de forma equilibrada entre todos.
    Cuando vivimos un momento malo pensamos que el universo nos debe algo bueno después cosas que considero bastante infantil, a la par más o menos de aquel dicho tan español de a todo cerdo le llega su San Martín, todos sabemos que hay muchos cerdos por ahí pastando tan alegres y sin embargo buenas personas que no paran de acumular desgracias.
    Para terminar diré aquello que decía una buena amiga mía: al psicólogo no van los locos sino que hay que estar loco para no ir al psicólogo.
    Besos

    • Rosana Pereira 17 octubre, 2017 at 23:51 - Reply

      Muchas gracias, Gonzalo. Tienes toda la razón en que hay una creencia generalizada de que los males “deben” repartirse por igual entre todos. Porque, de no ser así, el mundo sería un lugar “injusto”. Es un pensamiento muy extendido… y muy erróneo.
      Por otra parte, tendremos que revisar si, al pensar que todo lo malo nos pasa a nosotros, no estaremos representando el papel de víctimas.
      Lo dicho, gracias por tu aportación 😉
      Un saludo

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