5 pautas para conectar con los demás

¿Necesitas Hablar? … Te damos 5 pautas para hablar con tus amigos/as sobre cómo te sientes. 

Somos seres sociales por naturaleza, por lo que relacionarnos con otras personas es tan esencial para nosotros como el comer o el descansar. Como consecuencia, apoyarnos en otras personas cuando nos suceden cosas en la vida es de las estrategias más empleadas.

Pero… ¿hablamos con nuestros/as amigos/as desde el “me siento…”? Exacto, no es lo mismo contar lo que ha sucedido que cómo nos ha hecho sentir.

Hablar de emociones puede ser complicado, si no estamos acostumbrados/as a ello, sobre todo con nuestro círculo de amigos/as.

Es por esto por lo que… ¡aquí tienes 5 pautas para que comiences a hacerlo con tus amistades!

1. Reflexiona y elige con quién

Es cierto que, aunque podamos tener muchos/as amigos/as, no con todas las personas tenemos la misma confianza y/o ganas de expresar cómo nos sentimos.

Como consecuencia, el primer paso es reflexionar con quién te gustaría hablar de tus sentimientos sobre algo que te ha sucedido o que piensas. Probablemente, las primeras personas que se te vengan a la cabeza sean aquellas amistades con las que tengas un buen vínculo, sean capaces de escucharte activamente, te sientas cómodo/a en su presencia y sean reflexivas y conscientes del mundo emocional.

5 pautas para conectar con los demás

Cabe recordar que, aunque estas amistades sean las elegidas, no implica que el resto de las personas que te rodean no sean importantes para ti y no aporten cosas positivas a tu vida. Únicamente, lo que ocurre es que estás buscando a personas que intuyes que te van a escuchar y comprender, basándote en lo que ya conoces de ellas, para poder hablar de temas emocionales.

2. Busca un ambiente tranquilo

Tan importante como el con quién es el dónde. Podemos elegir a las personas adecuadas para hablar sobre un tema que es delicado para nosotros/as pero, si lo hacemos en el lugar equivocado, el resultado quizás no sea el esperado.

Por ejemplo, quizás hablar sobre lo decepcionado que te sientes sobre tu nuevo trabajo mientras estás en un bar con la música muy alta y rodeado de más personas que ese/a amigo/a elegido/a no sea lo más oportuno.

Busca un lugar donde puedas expresarte estando relajado/a, sin que existan muchas interrupciones y, a ser posible, que sea familiar y seguro para ti. De esta forma, podremos minimizar la tensión inicial que puede aparecer en estas situaciones en las que nunca nos hemos vistos envueltos/as.

3. Reciprocidad

Recuerda que, para que la relación entre dos personas exista y sea saludable, debe hacer un vínculo mutuo.

Esto implica dos aspectos: que tu amigo/a te escuche, pero que tú también seas capaz de estar ahí si esa persona te necesita. Si la relación se basa únicamente en que esa persona está por y para siempre escucharte a ti, pero nunca te interesas por él/ella y no le das la oportunidad de expresarse si lo necesita, finalmente la relación podría acabar desgastándose con el tiempo.

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4. ¡Da feedback! (Explica cómo te has sentido)

Como cualquier actividad nueva, establecer un buen clima para hablar emociones también se trata de un proceso de ensayo-error. Por lo tanto, tener información verbal explícita sobre cómo ha ido es la mejor forma de ir mejorando.

¿Te ha gustado cómo te has sentido cuando has hablado de algo complicado para ti con un/a amigo/a? Díselo.

¿Te hubiera gustado sentirte más escuchado cuando hablabas? Házselo saber.

¿Te gustaría repetir la experiencia? Comunícalo.

Las personas no tenemos el don de la adivinación y la única forma que tenemos de conocer qué piensan y necesitan los otros es expresándolo. Tanto si es para comentar lo bien que te has sentido como para proponer alguna mejora futura, seguro que la otra persona agradece tus palabras.

5. Agradece

Además de decir cómo te has sentido abriéndote sobre cómo te sientes con esa persona, agradécele la oportunidad de haber podido hablar del tema.

Estos pequeños actos de gratitud fomentarán ese clima de confianza y la motivación para volver a hablar de cómo nos sentimos siempre que lo necesitemos y nos apetezca hacerlo.

Recuerda que las amistades son como las plantas y, que si queremos que prosperen, hay que regalarlas y cuidarlas.

En definitiva… Lo fundamental para empezar es responder a las siguientes preguntas: ¿con quién quiero y puedo hablar de cómo me siento? ¿Cuándo y dónde es el mejor momento para hacerlo? Y dar feedback y agradecer siempre para que haya reciprocidad.

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Sara Durillo Tomé
Sara Durillo Tomé Psicóloga en prácticas